Tomado de diariodemocracia.com
Durante los últimos años América latina consiguió tener una situación
de crecimiento económico con reducción del desempleo. Sin embargo, en
esta región aún hay más de 100 millones de personas que trabajan en “la
informalidad”, en esa zona turbia de nuestras economías donde se
perpetúa la pobreza y se potencia la desigualdad.
En Argentina, según los datos disponibles, la tasa de informalidad
laboral en el sector no agrícola ronda el 43,8%, casi cuatro puntos
porcentuales por debajo del promedio para toda la región que es de
47,7%. Son porcentajes elevados que plantean un desafío de grandes
dimensiones en una época en la cual se ha trazado la meta de avanzar en
la inclusión social.
El crecimiento económico es esencial para generar más empleos de mejor
calidad, pero no es suficiente. Incluso si la región creciera a 4%
anual, un nivel alto que ya no será alcanzado este año, se necesitarían
al menos 55 años para reducir los niveles de informalidad a la mitad.
Así, para reducir la informalidad hay que poner en práctica políticas
que complementen el crecimiento económico.
El primer paso es mejorar el diagnóstico. ¿Qué trabajadores son
informales? Las cifras disponibles nos indican que hay altas tasas de
informalidad entre los trabajadores por cuenta propia (83%), los
trabajadores domésticos (77,9%), los empleadores (36,3%) y los
asalariados en las empresas (29,3%).
Casi el 80% del empleo es generado por el sector privado. Hay unas 58,8
millones de personas que tienen un negocio, pero 48 millones son
unipersonales y otros 8,5 millones son micro y pequeñas empresas con
menos de cinco empleados. En ambos casos, predomina la informalidad.
En la lucha contra la informalidad, es crucial revisar las normas para
facilitar su cumplimiento. Son relevantes las estrategias de incentivos
para la formalización. Y mejorar la capacidad de la administración
pública para la inspección del cumplimiento de las leyes. Educación y
formación de los trabajadores, desarrollo tecnológico, simplificación de
trámites, articulación productiva, acceso a mercados, también son
esenciales. El tema de la productividad es de la mayor importancia:
desde 2000 la productividad aumentó 10% en la región, bastante inferior
al 85% registrado en Asia emergente.
Este combate a la informalidad debemos realizarlo en una realidad muy
dinámica: cada año se incorporan al mercado de trabajo unas 5 millones
de personas. Esto significa que de aquí al 2020 habrá que generar unos
40 millones de empleos formales, solamente para que no empeore la
situación actual.
Los datos en cuanto a la presencia de la informalidad en esta región
son elocuentes. En momentos en los cuales la situación económica es
positiva es importante que los países pongan en marcha los motores de la
formalización.n
(*) Directora Regional de la OIT para América Latina y El Caribe.

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